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RESTAURANTE CRITERION Y SUS DOS PROPIETARIOS

 

CRITERIÓN

 

 
 

Calle 69A No. 5-75. Reservas:  (571) 310 13 77

Celular: 314 293 41 92

Bogotá D.C. - Colombia

 

 

 
 
 

VISITA REALIZADA EL 4 DE JUNIO DE 2013 - Fuimos a CRITERION a comprobar si todas las llamadas telefònicas que hemos recibido manifestàndonos estar en total y abierto desacuerdo con una crìtica positiva que habìamos emitido hace mucho tiempo, eran justificadas, o si se trataba por el contrario de reacciones motivadas por sentimientos vergonzosos (envidia por ejemplo) pero muy bien conocidos en Colombia.

Lo primero desagradable fue el problema del parqueo, porque para ir de noche no hay parqueadero y la ùnica alternativa es la de entregarle el carro al valet parking, cosa que somos ya millones los que no caemos màs en ese horror, porque en Bogotà son demasiados los problemas que ha habido con los valet parking, como todos sabemos.

Nos sentaron en una mesa donde...... oh sorpresa, no habìa mantel, estàbamos ante una mesa sin mantel, y en su lugar habìan puesto "individuales",,,,, y de plàstico. Yo me levantè a protestar y a pedir que me dieran una mesa decente, cuando vi que todas y cada una de las mesas tenìan individuales de plàstico. A mi lado habìa un señor que se habìa quitado la chaqueta, como si estuviera en un corrientazo, lucìa calzonarias el hombre y alrededor del cuello habìa atado algo asì como una corbata de congresista, de colores muy poco discretos y dibujos llamativos por su falta de gusto. Ese hombre en calzonarias tenìa tambièn su individual de plàstico y estaba acompañado de una damisela que ustedes ya podràn imaginar.

Viendo todo esto pedimos un vino "barato" de 80 mil pesos, porque no parecìa ameritar nada mejorcillo, pero resultò tan malo que tuvimos que subir de categorìa. Con el vino nos sirvieron una cestita de panes que fue lo mejor de toda la noche. Los señores dueños deberìan aceptar -en nuestra humilde opiniòn- que ellos son muy buenos para lo de los panes, y proceder en consecuencia a abrir màs bien una panaderìa, y les explico por què: una de las entradas era una ensalada de peras, roquefort y nueces caramelizadas, pero desafortunadamente las peras estaban duras y ademàs àcidas, el roquefort no parecìa haber sido cortado sino desboronado con la mano, porque no lucìa con cortes claros y finos sino burdos, y en cuanto a las nueces caramelizadas, no habìa forma de hincarles el diente porque el punto del caramelo no era en forma alguna el correcto y por tanto resultaban no nueces, sino piedras. La otra entrada que pedimos era un vol-au-vent de mollejas, que no consiguiò por su sabor ningùn aplauso, aparte de que no se pudo comprender de dònde habìa salido la idea de llamarlo <vol-au-vent>, puesto que de hojaldre ùnicamente tenìa un muy pequeño anillo en la base. Sumamente mediocre el plato.

Como plato principal ordenè un tournedò Rossini que me decepcionò enormemente. Fue tan equivocado que prefiero no entrar a detallar nada màs de èl. Mi señora ordenò un risotto con hongos y aceite de trufa, que sorprendentemente no nos decepcionò y para el postre tenìamos ilusiòn de ordenar el <fondant de chocolate y queso azul>, la principal atracciòn de CRITERION, pero ahi sufrimos otra decepciòn porque no lo habìa, y lo peor es que no lo habìa porque....... se les habìa dañado el horno, que es lo que me puede pasar a mi en mi casa, pero que no le ocurre a ningùn chef. Este detalle me pareciò absolutamente patètico y propio de un restaurante donde lo reciben a uno con individuales de plàstico.

Pero ahora viene lo peor de todo, lo que nos convenciò de que CRITERION a efectos pràcticos muriò. Y lo que ocurriò fue que el dueño apareciò en escena para preguntarnos còmo nos habìa ido, y al escuchar las primeras crìticas de lo que habìamos tenido que sufrir en su restaurante, en lugar de actuar como lo habrìa hecho un chef de la categorìa de Joan Roca, por ejemplo, de Arzak, de Thomas Keller o de cualquiera de los grandes de verdad, que cuando cometen un error se excusan y lo invitan a uno en el peor de los casos a un pousse cafè, y en muchos casos a toda la cena, este señor en cambio no, este mostrò su displicencia, se le notaron varios gestos de molestia, no quiso entender que nos habìa ido pèsimo en su sitio, no se excusò y por el contrario se aventurò a discutirme para tratar èl de tener la razòn y que yo le dijera algo asì como,,,,, ah claro, usted tiene razòn, yo comì divinamente,,,,,, y todo eso fue lo que nos pareciò peor de todo, esa actitud tan equivocada que tuvo con sus comensales decepcionados.

Està claro que todos podemos equivocarnos, pero èl no tuvo la humildad de los grandes chefs, que tienen todos la grandeza de reconocer sus propios errores. Aunque vièndolo bien uno termina comprendiendo que el señor dueño de CRITERION no puede hacer como los grandes de la cocina por dos razones, la primera porque èl en realidad no es uno de ellos, ni tan siquiera en un sitio tan fàcil como Bogotà, donde no hay una cultura gastronòmica y donde es muy sencillo ser el mejor, y en segundo lugar porque como seguramente son todos los comensales los que salen decepcionados, no puede invitarlos a todos a cenar.

Para ser muy franco, mucho mejor se come en cualquier restaurante sencillo donde sean profesionales y no tengan los humos de estos señores que un dìa fueron buenos, se comercializaron al extremo y se acabaron asì mismos de forma muy gris.

 

 

 

 

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